De Colombia a Tarragona
Diana Moncayo nació en Palmira del Valle (Colombia) y llegó a Tarragona con 19 años, cuando murió su abuelo. Empezó trabajando como limpiadora mientras estudiaba contabilidad.
Pasó por formaciones de inserción laboral del Ayuntamiento y de Tarragona Impulsa. Hizo cursos de atención sociosanitaria y de hostelería en la Cambra. Limpió hoteles, trabajó en Port Aventura, atendió a mayores y personas con discapacidad a domicilio.
«Aprendí mucho en ese trabajo, vi mucha soledad. Te das cuenta de que el dinero no lo es todo», recuerda Diana sobre la atención sociosanitaria.
Antes de Jarliman pasó cinco años trabajando como administrativa en una academia de baile. «Allí aprendí mucho a trabajar de cara al público».
El primer año
Hace dos años Diana se enteró de que una pareja conocida traspasaba su empresa de limpieza de comunidades y jardinería. Tomar la empresa coincidió con su separación del padre de sus dos hijas, que entonces tenían 13 y 6 años.
El primer año perdió la mitad de los clientes.
No tenía formación específica en el sector. Aprendió la maquinaria de jardinería desde cero, estudió los productos uno a uno y entró en el programa Empreses amb Futur de Tarragona Impulsa para sanear las cuentas. Dos años después, los ingresos se han doblado.
El equipo
Jarliman es hoy un equipo de seis personas. Entre ellas hay una madre joven recién llegada con un hijo con discapacidad, una mujer que cuida de su madre anciana y el propio padre de Diana, de 63 años, a quien las empresas no querían contratar por la edad.
«Son los mejores, tienen una capacidad y un compromiso muy grandes», dice Diana.
Todo el equipo está dado de alta, con contrato y Seguridad Social, en un sector donde eso todavía no es lo habitual. Diana no oculta que tiene una razón personal para hacerlo así. Cuando llegó a España, sabe lo que costaba que alguien le diera la primera oportunidad.
A Diana le cuesta verse como empresaria: «Me sentía como la mosca en la leche, yo que soy una obrera».